Yoanna Magdalena Benavente: “Las mujeres víctimas de la violencia de género necesitan ser escuchadas para rescatar su autoestima y recuperar sus ganas de vivir”

Yoanna Magdalena Benavente: “Las mujeres víctimas de la violencia de género necesitan ser escuchadas para rescatar su autoestima y recuperar sus ganas de vivir”

Yoanna Magdalena Benavente, coordinadora de la Red Regional de Casas de Acogida de Asturias, participará en las Jornadas el sábado 24 de noviembre con una ponencia titulada “Atención integral en la violencia de género. Un modelo de intervención psicológica en los recursos de alojamiento del Principado de Asturias” en la que hablará de la forma de trabajar desde hace 20 años en la ayuda a la mujer víctima de violencia de género en esa comunidad.

 ¿En qué va a consistir su participación en las Jornadas de Pamplona?
Quiero visibilizar no sólo un recurso, como es la Red Regional de Casas de Acogida en Asturias, sino una forma de trabajar donde la coordinación institucional es la pieza fundamental para entender y actuar de forma eficaz en esta problemática.

Lleva casi 20 años trabajando en la Red de Casas de Acogida de Asturias. ¿Cuáles son los principales servicios que ofrece esta institución?
La Red de Casas cuenta con un servicio telefónico las 24 horas, 365 días al año. En él se recogen demandas de todo tipo: informativas, de desahogo emocional y de ingreso. Cualquier mujer a través del 112 ó 016 puede solicitar ingreso o buscar información, así como cualquier profesional que necesite derivar algún caso. El teléfono está en la Guía para profesionales que edita el Instituto Asturiano de la Mujer.

La  Red también se encarga de dar acogida temporal tanto a medio como a largo plazo a las mujeres víctimas de violencia de género como a sus hijos e hijas o personas a cargo. El asesoramiento, el acompañamiento y la escucha para que la mujer pueda abandonar la relación violenta en cualquiera de las fases de su toma de decisión, son nuestros principales instrumentos de encuadre en la intervención. Un “estar presentes” imprescindible en este proceso traumático que viven estas mujeres, al igual que los menores que las acompañan. Un proceso difícil de entender para muchos y muchas. Muy difícil de entender para ellas. Hablar de lo íntimo es difícil y más si es para desvelar que tu proyecto de vida no existe. El reconocimiento del miedo, la vergüenza, la culpa o la soledad necesita de un abordaje especializado y una mirada comprometida.

¿Qué diferencias principales considera que hay entre los servicios que se ofrece ahora y los de hace 20 años?
En el caso del principado de Asturias destacaría sobre todo la visibilización de los recursos de alojamiento y el tener un proyecto de intervención consensuado con toda la ciudadanía. Un proyecto  meditado y pensado a medida. Basado en la experiencia de muchos años. Una tarea estructurada en fases y áreas. Con diferentes profesionales que trabajamos en equipo.

Hace más de 20 años la “violencia de género” es un compromiso de la política asturiana y de todo el movimiento asociativo de mujeres. Por eso ha habido una evolución muy positiva hacia  la visibilización de los recursos, en el avance de nuevos espacios que ofrecen  lugares privados a las mujeres (como en el Centro de Atención Integral, Casa Malva), espacios paras las profesionales y protocolos de actuación interdepartamentales donde se deja claro que cada agente social es responsable de un área, de una esfera que forma parte de un todo.

¿Y entre las mujeres de antes y las que acuden hoy en día para solicitar el servicio?
Por desgracia las mujeres son las mismas. A pesar de ser muy fuertes y haber estado sobreviviendo en una relación que las hunde emocionalmente llegan muy afectadas a nivel físico, psicológico y social. Mujeres que se las ha estado comprometiendo su identidad como personas, madres, ciudadanas.

Hoy en día atendemos a mujeres cada vez más jóvenes. Un 55% vienen acompañadas de menores. Mujeres muy solas, abnegadas, que necesitan espacios para reflexionar, ser escuchadas, que necesitan recuperar lazos sociales y hacer un ejercicio activo de participación social para ir recuperándose. Mujeres que necesitan  rescatar su autoestima y sus ganas de vivir.

¿Qué considera que necesita una mujer que llama para pedir ayuda por violencia de género?
Ser escuchada, informada, creída, valorada y respetada.

En muchos casos mujeres que dan este paso se niegan a abandonar la relación con sus parejas. ¿Es este el principal problema para avanzar en la lucha contra la violencia de género?
El no abandonar la relación de pareja forma parte de un proceso. Forma parte del ciclo de la violencia donde siempre hay una esperanza de cambio, hay “pactos basados en el amor romántico”. Hay una dependencia inevitable que encuentra en el agresor el único recurso para seguir viviendo. Es un problema general en todas las mujeres que pasan por el maltrato pero para avanzar en la lucha hay que entender el por qué ocurre esto por parte de toda la sociedad. Si entendemos mejor este proceso no generaremos estereotipos, no juzgaremos el problema ni a las mujeres víctimas de la violencia de género.

En 2007 se inauguró la Casa Malva en Gijón, un centro referencia en España para mujeres que han sufrido maltrato. ¿Qué aporta este centro a las mujeres que acuden a él?
Lugares privados, donde se pueda hacer un trabajo de autoanálisis sin dejar de estar en contacto con el entorno. Ponerlas en contacto con otros recursos y con otros objetivos a los que nosotras no llegamos. Intervención tanto individual como grupal. Un trabajo con los y las menores que también hay que darles un espacio.

Ofrece el ponerlas en contacto con todo lo que han dejado atrás y que las haga reconectar con la autonomía. Es nuestro objetivo y nuestro interés del día a día.

Después de diez años de existencia del centro. ¿En qué puede mejorar? ¿Se han creado centros similares en el resto de España utilizando la experiencia de este centro?
Estamos mejorando en todo lo que tiene que ver con la participación en el ocio y el tiempo libre (también negado e invisibilizado para estas mujeres). Tengo que reconocer que es un aspecto muy difícil y en el que hay que invertir mucho tiempo para ver de qué manera estas mujeres utilicen mejor los espacios de la participación social. Que lo de “afuera” ayude para el “adentro”.

Hemos avanzado mucho en el seguimiento de las mujeres que ya no están en el recurso y en el trabajo con sus familias (dos aspectos que no eran recogidos en el Proyecto Marco del 2007).

Seguimos  trabajando mucho para llegar mejor a esas mujeres que por su propio ciclo de violencia quieren seguir dando una oportunidad a la esperanza de cambio (intervención en la acogida). Y a esas otras con otras problemáticas añadidas que dificultan más aún los procesos de recuperación.

Sé que la estructura del proyecto se está llevando a otros lugares. La visibilidad del recurso, creo que es un aspecto que no se ha trabajado aún es otros sitios.

¿En qué cree que se debe mejorar a nivel general para intentar frenar la violencia de género? ¿Qué falla más? ¿En qué se ha avanzado más?
Hace falta más conciencia individual (que luego haga una suma enriquecedora en lo colectivo). Más valentía en el trabajo de los valores alejados de mandatos de género que encorsetan a estas mujeres y legitiman la violencia de alguna manera.

Considero que hemos avanzado en especialización y en el hablar claro de algunas cosas en relación a este tema. Poco a poco debemos recuperar la palabra (esa que le hace falta a la mujer víctima de la violencia de género para que hable de su historia de vida). Esa historia única y singular que a la vez habla de todas.